jueves, 29 de agosto de 2013

Un árbol crece en Brooklyn, Betty Smith


Para terminar con los últimos días de vacaciones he escogido una novela que tenía en la lista de lecturas pendientes, Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith, publicada en 1943.


Francie Nolan es una niña que vive en el barrio de Nueva York que da título a la novela. Pertenece a una familia humilde, su padre a quien adora, es un hombre guapo y apuesto pero alcohólico, su madre, Katie, una mujer fuerte y trabajadora que lo da todo por sus hijos; la tía Sissy una mujer bella y muy adelantada a su tiempo, también un poco singular, su hermano Neeley, el preferido de su madre. Pero si hay un personaje conmovedor es el de la abuela materna, Mary Rommely,  tras ella se esconde el mensaje de la novela.  Es una mujer analfabeta pero posee una gran sabiduría que ha adquirido a base de los golpes que le ha dado la vida, y sabe que para que el futuro de sus nietos sea mejor que el suyo deben recibir una educación, y para ello es fundamental que aprendan a leer. Le encarga a su hija Katie que cada día les lea a sus hijos hasta que ellos puedan hacerlo por sí mismos. Así es como Francie Nolan se convierte en una lectora voraz. Hay un momento de la novela que me ha parecido fantástico, cuando describe cómo se siente  Francie al entrar en la biblioteca:

"La biblioteca pública, aunque pequeña y pobre, era magnífica para Francie. Empujó la puerta y entró; dentro tenía la impresión de hallarse en una iglesia. Le gustaba la mezcla de olores que había allí. Prefería el aroma del cuero gastado, el pegamento y los libros recién impresos a ese olor a incienso típico de las misas solemnes."

Van pasando los años y Francie y su familia van superando obstáculos, siempre luchando por conseguir una vida mejor.


Betty Smith nació en 1896 en Brooklyn, con esta novela se convirtió en una escritora famosa. Un año después de su publicación Elia Kazan debutó como director llevando al cine esta magnífica historia.

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